El Idealista Soñador es muy prudente y por tanto a menudo parece tímido y reservado para los demás. Comparte su rica vida emocional y sus apasionadas convicciones con tan sólo unas pocas personas. Pero uno puede confundirse profundamente si lo juzga como reservado y frío. Tiene una marcada escala interior de valores y unos principios claros y honrados por los que está dispuesto a sacrificarse. Siempre pone mucho esmero en tratar de mejorar el mundo. Puede ser muy considerado con los demás y hace mucho por ayudarlos y defenderlos. Es una persona preocupada, atenta y generosa con el prójimo. Si su entusiasmo por algo o alguien se ve amenazado, puede convertirse en un luchador incansable.

Como en el trabajo, el Idealista Soñador es servicial y leal como amigo y como pareja, una persona honrada. Las obligaciones son absolutamente sagradas para él. Los sentimientos de los demás son importantes para él y le encanta hacer feliz a otra gente. Se siente satisfecho con un pequeño círculo de amigos; sus necesidades de contacto social no son muy marcadas y además necesita bastante tiempo para sí mismo. Las pequeñas conversaciones superfluas no son para él.

Si alguien desea ser su amigo o tener una relación con él, debe estar dispuesto a compartir su visión del mundo y estar deseoso de participar en profundas discusiones. Si se consigue, será recompensado con una relación excepcionalmente intensa y enriquecedora. Debido a sus grandes exigencias consigo mismo y con los demás, este tipo de personalidad tiende a veces a sobrecargar la relación con románticas y utópicas ideas hasta un punto en el que su pareja se siente sobrepasado o inferior. El Idealista Soñador no se enamora hasta las trancas pero si se enamora lo hace con la intención de que sea eternamente.

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